welcome!




Creo que mi pasión por escribir tiene que ir más allá de algunas palabras que no han sido publicadas...


Espero disfruten de los escritos, pues yo lo hago.


Saludos cordiales



Glo


=)


..

martes, 22 de abril de 2008

Te vi

¿Estaré imaginándote? ¿Acaso el evitarte hace que mi mente te vea en medio de la gente al pasar? Sé que no vivimos cerca y no tenemos lugares en común. Al menos, el que compartíamos, ya no frecuento. No me daba miedo el compromiso, sólo temía que no resultara. No era arrogante, trataba de disimular mi nerviosismo al estar cerca de ti. Ahora que creí verte, sentí que el corazón se me salía. Había tantas personas que aún tengo la duda si no eras en verdad tú. No tiene caso saberlo, de todas formas, fue lindo sentirte cerca, pero como siempre cada uno siguió su camino. Espero te vaya bien. No sé cómo entraste en mi corazón y menos aún sé sacarte de ahí. Me encantas tan sólo con tu mirada. Realmente he intentado olvidarte alejándome por mucho tiempo, el resultado es siempre el mismo, por más tiempo que pase, al volverte a ver, sigo sintiendo lo mismo. Eres de esas personas que son difíciles de olvidar. Parece que nuestro orgullo pudo más que lo que sentíamos. Si no nos interesábamos de verdad por qué planeábamos excusas para cruzarnos por casualidad cuando nos veíamos. Por qué nos interesábamos tanto en con quien hablaba el otro. Si no hubo interés… si lo que sentíamos no era de verdad… por qué nos alegramos tanto al volver a encontrarnos, buscando la mirada para decir como estás, si sabemos que la respuesta simplemente es ahora que estás cerca mucho mejor.

Distancias

Las distancias a veces afectan a las personas y a las relaciones también. El alejarse por un tiempo en muchos casos es algo necesario. Pero cuando se excede el tiempo, la necesidad de ver a los seres queridos afecta gradualmente. Durante mi primer año lejos de mis padres, con quienes pasé toda mi vida, no me afectó demasiado, ya que los veía los fines de semana. Además cuando tomé la decisión de estudiar lejos del “nido” estaba consciente de todo lo que implicaba. Me sentí preparada para enfrentar las diferentes situaciones que se presentaran, y así lo fue. Todo durante ese año transcurrió de manera normal. Al segundo año, ya no nos veíamos tanto, aunque el cariño no disminuyó, la relación con mis padres ya no era tan cercana. En ese momento mis actividades me absorbían, dejé de viajar los fines de semana y mis padres con sus quehaceres cada vez tenían menos tiempo. Cuando podía pasar tiempo con ellos, realmente lo disfrutaba. Durante las últimas vacaciones a pesar de lo mucho que los extrañaba, me sentí un poco extraña. Cuando salía, tenía que avisar, no, pedir permiso, decir donde iba y a que hora llegaba. Un día había olvidado comprar mi acondicionador, era tarde pero no tanto. Cuando salía de casa, mi papá me dijo que era muy tarde, que fuera otro día. Accedí a hacer la compra otro día, pero me llamó la atención lo extraña que me sentía pidiendo permiso para salir a comprar. No los he dejado de querer pero a veces las distancias muchas veces enfrían una relación, no destruyéndola pero si deteriorándola.

Todo es para mejor

El año pasado decidí no tener Internet en mi casa. La razones era diversas; dedicarle más tiempo a mis estudios, también para no estar sentada frente a un computador todo el día, para leer, realizar otro tipo de actividades, y organizar bien mi tiempo. Con mi laptop hago todos mis quehaceres en menos tiempo al no tener la distracción de la conexión. Si necesito información de Internet busco en las mañanas cuando voy a la universidad y si necesito hacer algo que no esté relacionado con mis estudios, me quedo más tiempo en el campus. Dentro de todo me he adaptado a esto. Pero el viernes particularmente mi medida no me favoreció. Revisé mi uninet e e-campus (sitios de mi universidad) y todo seguía igual, tendría clases en la tarde. Al otro día me levanté, leí un poco. Cuando salía de mi departamento, una compañera de curso me llamó y me dijo que las clases habían cambiado de horario, que habían sido en la mañana y que no tenía caso que fuera a clases ahora. Me sentí mal porque mi idea no es perder clases. ¿Qué hacer en toda la tarde entonces? Se había acabado mi dinero semanal y por lo mismo no tenía panorama. Me llamó un amigo y de la nada surgió una salida al cine. Día entretenido, que hasta me pareció increíble, por lo relajado.