No sé porqué uno a veces se cuestiona tanto algunas tonteras que no tienen mucha importancia. El otro día feliz de la vida caminaba por la ciudad cuando decidí entrar al supermercado para hacer algunas compras cuando en la entrada me encuentro con un ex compañero del colegio. Yo entusiasmada lo quise saludar, es más, cuando lo vi de lejos hasta apuré mi paso para que nuestro encuentro fuera grato, con el entusiasmo de volver a ver un compañero del colegio después de tanto tiempo. Al acercarme a él, le sonrío muy contenta de esta sorpresa y en eso me saluda con una seco, frío y muy serio hola. Mi alegría se vino al suelo y tuve que disimular para no demostrar lo sorprendida de su reacción frente a él porque simplemente no lo esperaba. Mientras compraba me cuestionaba todo, desde si me veía mal o estaba más gorda para que no me pescara o alomejor no era el día de él. Hasta hice memoria si alguna vez en el colegio le puse mala cara o no lo ayudé en algo. Pero no, incluso recordé que una vez y la única vez que recuerdo llamaron a mi apoderado por haber soplado en una prueba. En fin, por más que traté de encontrar respuesta a ese saludo tan insípido. Le conté a una amiga lo ocurrido y me dijo que no tenía importancia alguna el tratar de averiguar eso si además lo más probable es que no lo vuelva a ver dentro de otros dos años más, y también me aconsejó que en esa futura oportunidad yo haga el saludo que me dejó pensando tanto, para que él se cuestione el extraño encuentro.
jueves, 17 de enero de 2008
concurso
Increíble o irónico, ya no sé que pensar, pero la situación que se dio fue muy extraña porque era lo que menos esperaba. En realidad no es que me afecte tanto, bueno en realidad si porque de no ser así no lo estaría escribiendo pero en persona muchas veces hasta parezco impersonal o que nada me afecta, pero para qué demostrar los sentimientos si muchas veces uno queda como alguien débil o desubicada. Volvamos a la historia, ese día recuerdo que llamé a la radio para participar en un concurso por un vale en un local de comida rápida, al finalizar el programa dicen los nombres de los ganadores y mi nombre es el primero, estaba muy contenta no por el premio sino porque ganaba algo y además me serviría para salir con mi prima que por esos días estaba en mi casa de vacaciones. Como papá había prometido salir a la plaza en la noche le recordamos lo que había dicho y fuimos a pasear con toda la familia, sobrina incluida, la cual se paseo por todos los autitos que hay para arrendar en la plaza. Teníamos sed y con mi prima compramos una bebida entre las dos y como no tenía más plata porque con el apuro dejé mi bolso en la casa le pedí a mi mamá para comprar cabritas, obviamente era para todos y nunca se me pasó por la cabeza como reaccionaría ella. Apenas le dije el fin que tendría el dinero pareció que le hubiera dicho que era para droga, delante de mi familia, todos presente me dijo que no me la daría, yo extrañada le pregunté y hubiera preferido no escuchar su respuesta. Me dijo que yo tenía que adelgazar que las cabritas se hacían con aceite, tenían mucha azúcar y no podía comerlas porque ya estaba muy gorda. Justo el día en que gano un vale en un local de comida rápida, para ser sincera no tenía idea que ganaría porque en la vida el azar me ha favorecido, y pasa esto. De más está decir que me sentí mal pero no lo demostré y de a poco me alejé del grupo, caminé por la plaza meditando lo ocurrido, cuestionándome todo, desde mi horario de alimentación hasta las cantidades, comparando mi fisonomía, en fin, llegue a la conclusión que si bien antes del comentario ya estaba consciente de aquello, no es hora de llorar ni nada de eso, es más encontré la explicación, simplemente estrés, la vida el año que recién pasó no fue del todo mal pero tampoco color de rosa y este ámbito resultó más afectado. Me propuse metas como llevar una vida sana y equilibrada, sin presiones extras. Y para quitar ese estrés que mejor que usar el vale de comida rápida, total el lunes empiezo.
pololi
Una razón para entender el porqué el estar bien significa tener pareja. Expliquemos… no tengo por el momento un andante, pololo o pololi como he escuchado, pero no hace falta para pasarlo bien y disfrutar las vacaciones. En este último tiempo no me dan ganas siquiera de asistir a una reunión social porque si voy sola las miradas y los comentarios no se hacen esperar, llega a ser incómodo cuando me preguntan como estoy, al escuchar mi respuesta llena de felicidad que estoy mejor que nunca, el comentario seguido de eso es “entonces ya estás pololeando” nada que ver en realidad porque hasta el momento no he necesitado de una pareja para estar bien. Entonces… cual es la razón para esa incómoda pregunta... realmente no lo sé.
Un viaje "distinto"
La hora pasaba y los bolsos seguían en la entrada del departamento... sigo creyendo en el "llego a la hora", pero a esa hora ya perdía las esperanzas. Mi viaje ya no era lo que esperaba porque de partida no empezaba cuando debía.
En ese momento me acordé del comentario de mi amiga. Siempre me advierte que no es bueno hacerse ilusiones anticipadas, es mejor no esperar nada para después sorprendernos, pero como nunca le hago caso, estaba realmente decepcionada.
Rayos, el sol era insoportable y creo que lo mejor que podía hacer era prender nuevamente el aire acondicionado y decirle al conserje que si llegaba alguien se demorara bastante en avisarme. Obvio si la espera la tenía que pagar. Por mientras me mojé el pelo y cuando subió a buscarme al departamento lo hice pasar y le dijé que todavía no estaba lista, que no podía salir con el pelo en esas condiciones. Una vez ví un comercial de mentes peligrosas y creo que todas tenemos algo de eso, si nos hacen algo no es que nos venguemos mas bien hacemos algo al respecto, nada mas, la venganza es mala.
En eso me llama mi amiga para ver si ya iba camino a destino, le conté y después de reírse un poco me dijo que también viajaba hacia allá con el grupo de amigas que tenemos en común. Por cierto me tomé todo el tiempo del mundo en hablar por celular en mi dormitorio con mi supuesto no estoy lista. Habrá sido media hora o más pero en fin. Bajó mi maleta y partió el esperado viaje.
Disfrutamos de una tarde hermosa en la playa con una vista realmente memorable. No voy a negar que me encantaba la compañía también. Luego salimos a cenar y paseamos por la playa. Me dejó en la puerta de mi habitación y dormí como un lirón hasta el otro día. Al despertar creía que todo era perfecto. En eso golpea mi puerta diciendo que por trabajo se tiene que devolver urgente a Santiago. Lo miré con una cara de que pena yo te espero aquí. Su cara me conmovió igual pero que más podía hacer si de partida tendría que arreglar mi bolso y partir con él para correr a su trabajo, llegar a mi departamento y disfrutar del aire acondicionado... mmm no es muy buen plan. Entendió mi punto de vista y se fue. Para que no se sintiera mal le dije que me iba al otro día.
Después de compararlo con la frase fue lindo mientras duró, partí a disfrutar de la playa. No voy a arruinar mis lindos días por los compromisos de él. Al bajar a la playa me encontré con mis amigas y después de todo el viaje no fue lo planificado pero no resultó del todo mal. Uno nunca sabe como van a terminar las cosas y este definitivamente fue un viaje distinto.

