Hace tiempo que no escribía porque simplemente no me hacía sentido lo que estaba viviendo en ese momento una persona cercana a mí, que aunque al principio no fue alguien a quien quisiera, con el tiempo he llegado a apreciarla. En verdad, me sentí y me sigo sintiendo afectada al ver como una enfermedad puede cambiar completamente el escenario no sólo del que la padece sino de su entorno además. A pesar de una intervención quirúrgica, radioterapia, quimioterapia y días de tormentosas e inciertas esperas para saber si había terminado la batalla, el cáncer volvió una vez más para sorprendernos en una nueva ubicación, como si fuera una fría estrategia de ofensiva. Como puede nuestro propio cuerpo traicionarnos, por qué se demora tanto en darnos aviso. Son muchas las preguntas cuyas respuestas nos afligen aún más. Me inquieta ver como la calma momentánea puede volverse una realidad espantosa. Y aquí estoy una vez más, sin poder hacer nada más que dar esperanzas, hacer reír y apoyar. Vivir dos veces la misma experiencia en tan poco tiempo pareciera ser una pesadilla, pero el camino de la vida nos lleva nuevamente a la clínica, a los exámenes, a las esperas… cuando creíamos haber superado todo. Los sentimientos son encontrados… espero que de todo esto sólo quede un recuerdo, una enseñanza, una lección con un final feliz.


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