Recién me entero y creo que Victor, mi novio ni se lo imagina. Pero primero, ¿me caso? se preguntarán. Sí, y al estilo más antiguo; Matrimonio arreglado, en menos de cinco minutos casi tenían la fecha. Contaré la historia desde el principio porque a estas alturas hasta yo me siento perdida. El fin de semana visité a mis padres, como acostumbro a hacerlo. Tenía en mente algunos paisajes, recuerdos de mi niñez así que le dije a mi papá que quería dar un paseo por el campo a lo que accedió pero ese mismo día porque como siempre, tenía que viajar al día siguiente. Esa tarde, mientras íbamos en el auto veo una casa que me pareció conocida. Le pregunté a mi papá si habíamos estado ahí antes, me respondió que era la casa de una familia amiga de la nuestra, pero hacía mucho tiempo que no los visitábamos y le pedí que pasáramos a saludar. Cuando vieron a mi papá lo conocieron de inmediato, pero conmigo fue distinto, le preguntaron quien era. Cuando él les contestó sus caras de asombro fueron tremendas. “¿La Glorita?, ¿la Yoyita?” unos amorosos abuelitos me abrazaron, preguntándome: “¿Te acuerdas del Victor?. Supuse que se trataba de su nieto que fue mi vecino hace… ¿diez años?… ¿doce?. No quise decir que no y sólo salió de mi boca un casi silencioso si. “Es marino ahora”. Mi respuesta fue una leve sonrisa. Me dijeron: “Que estás grande, que linda, el Victor igual, se podrían casar, harían una linda pareja”. Yo pensaba: trágame tierra, papá ayúdame, no por favor. Y continuaban: “Esta casa y las tierras van a quedar para él, ya tienen casa. Se va a alegrar de saber la noticia”. En ese momento miré a mi padre, su cara era… indescriptible. De pronto lo peor: “¿Te acuerdas que pololeabas con él cuando eras pequeña?”. Dentro de mí se escuchó un QUEEE!!???. Y pensé ¿tenía pololo cuando era una niñita y ahora no? La verdad es que me desvié de la situación, pero igual lo pensé por un momento. Casi moría de no sé que, me sentía atrapada. Mi papá reaccionó y dijo: “Gloria tiene pololo”. Otra vez un QUE!!??? dentro de mi, pero lo entendí. Si hubieran estado ahí sabrían cómo presionaban, igual la mentira blanca nos salvó aunque no creo que le hayan creído, por lo menos, no insistieron más, pero me dijeron que los visitara más seguido y que si terminaba con mi pololo pensara en el marino. Camino a casa pensaba: pobre Victor en estos momentos en una base naval y sin enterarse de nada. ¿En qué momento dejó de ser mi pololo y en qué momento exacto pasó a ser mi novio?.


No hay comentarios:
Publicar un comentario